Ante todo...Sí a la vida
domingo, 30 de octubre de 2016
lunes, 10 de diciembre de 2012
Hola, quiero que sepas que aunque no nos conocemos personalmente, ya te quiero; pues qué importa que sepa tu nombre exacto, tu edad o ciudad de orígen, esas son etiquetas creo yo, el amor va más allá de eso, el amor se siente aunque aún no llegue físicamente esa persona y es exactamente lo que me sucede en este momento y créeme, ya te quiero, no sólo porque estés leyendo esto sino porque a pesar de las dificultades que nos presenta la vida, tú elegiste dar click a esta opción, elegiste dar click a una opción que contiene la palabra vida y que es la señal de que tu fuego de vida aún está encendido.
En este momento te abrazo y te ofrezco con amor mi hombro para que derrames todas tus lágrimas. Qué hermoso no?sentir cómo recorren por nuestras mejillas las lágrimas, las sentimos, las disfrutamos y las vivimos. Que las lágrimas se conviertan en una especie de vómito espiritual, es decir un vómito desde el espíritu, sí el espíritu, aquél que hemos dejado olvidado en nuestra niñez y que nos hace tan humanos. No te preocupes, porque como ya te quiero, te ofrezco mi amor y apoyo para encontrarlo.
Caminaremos juntos, caminaremos juntas. Recuerda: no estás sola, no estás solo...estoy aquí y ya te quiero. Porque me importas te acompañaré en el camino en el que verás las cosas y sucesos de formas diferentes o mejor dicho, de las formas como realmente son y de las cuales nos hemos empecinado a distorsionar. Perdóname si algunas veces pierdo el rumbo pero felizamente estás conmigo y también me ayudarás porque no soy tu maestro, soy un humano como tú que también quiero lo mismo que tú. Tú,¿te das cuenta?digo tú porque sé que existes y celebro tu vida.
Mi hermano, mi hermana ya te quiero. Recorramos ya este camino que hace tanto tiempo hemos dejado. Toma mi mano, tomo la tuya y demos inicio a una aventura que te aseguro no será una más, está será la verdadera, la que es y no la que pretende ser.
Tengo vista, tengo manos, sé leer y escribir, tengo una computadora, ah soy humano...si tengo esto y mucho más ¿por qué dejaría de ayudarte?
No quiero sonar a propaganda pero sé que tienes dificultades y si deseas hablar de ellas, yo me ofrezco a escucharte porque realmente me importas y quiero que vivas. Quiero que vivas. Quiero que en tu lecho de muerte no te arrepientas de no haber hecho algo, sino que agradezcas todo lo que viviste y esperes tu último suspiro con aceptación y sobre todo con la alegría de haber sido y no de haber tenido o haber querido. Sé.
Posdata: ¿te dije hoy que ya te quiero?
En este momento te abrazo y te ofrezco con amor mi hombro para que derrames todas tus lágrimas. Qué hermoso no?sentir cómo recorren por nuestras mejillas las lágrimas, las sentimos, las disfrutamos y las vivimos. Que las lágrimas se conviertan en una especie de vómito espiritual, es decir un vómito desde el espíritu, sí el espíritu, aquél que hemos dejado olvidado en nuestra niñez y que nos hace tan humanos. No te preocupes, porque como ya te quiero, te ofrezco mi amor y apoyo para encontrarlo.
Caminaremos juntos, caminaremos juntas. Recuerda: no estás sola, no estás solo...estoy aquí y ya te quiero. Porque me importas te acompañaré en el camino en el que verás las cosas y sucesos de formas diferentes o mejor dicho, de las formas como realmente son y de las cuales nos hemos empecinado a distorsionar. Perdóname si algunas veces pierdo el rumbo pero felizamente estás conmigo y también me ayudarás porque no soy tu maestro, soy un humano como tú que también quiero lo mismo que tú. Tú,¿te das cuenta?digo tú porque sé que existes y celebro tu vida.
Mi hermano, mi hermana ya te quiero. Recorramos ya este camino que hace tanto tiempo hemos dejado. Toma mi mano, tomo la tuya y demos inicio a una aventura que te aseguro no será una más, está será la verdadera, la que es y no la que pretende ser.
Tengo vista, tengo manos, sé leer y escribir, tengo una computadora, ah soy humano...si tengo esto y mucho más ¿por qué dejaría de ayudarte?
No quiero sonar a propaganda pero sé que tienes dificultades y si deseas hablar de ellas, yo me ofrezco a escucharte porque realmente me importas y quiero que vivas. Quiero que vivas. Quiero que en tu lecho de muerte no te arrepientas de no haber hecho algo, sino que agradezcas todo lo que viviste y esperes tu último suspiro con aceptación y sobre todo con la alegría de haber sido y no de haber tenido o haber querido. Sé.
Posdata: ¿te dije hoy que ya te quiero?
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